Género y Derechos Humanos. Una perspectiva para mirar y vivir en el mundo.

 

 

 

Este trabajo intenta visibilizar, cuestionar y plantear temas que abarcan desde el patriarcado, manifestaciones de violencias, xenofobia, diversidad sexual, identidad de género, discriminación en la dimensión ampliada del concepto, entre otras cuestiones de importancia, todos ellos  relacionados desde la perspectiva de género y los derechos humanos. Estos temas tan populares por estos tiempos, atienden dar importancia a la coyuntura cultural, social, económica, política y psicológica de lo femenino y lo masculino,  centrando la mirada en las formas que adquieren las relaciones de género y sexo  observando cómo se constituyen las relaciones de poder dentro de la sociedad patriarcal y neoliberal,  provocando como consecuencia situaciones sociales que desigualan y oprimen instalando una baja calidad de vida.  Finalmente, espero que voces de muchos docentes se sumen a este valioso espacio. 

 

Entrando en tema se puntúa: ¿Qué aporte puede realizar la academia desde este espacio?, al respecto coincido con lo que sostiene ideológicamente Judith Butler:(2009)  

 

No pienso que la teoría deba ser aplicada. No se trata de un conjunto de prescripciones abstractas aplicadas a la vida práctica. La teoría no te dice nada de cómo hacer las cosas, pero abre posibilidades. En un mundo que constantemente cierra posibilidades, es importante abrirlas. (…) cuando la gente toma una teoría y luego hace su propio análisis sobre una práctica social determinada es algo maravilloso. Porque esa teoría sale del contexto de la que fue creada y entra en otro y se convierte en algo diferente. Para mí la teoría es un gesto insuficiente. Hay que retomarla en distintos contextos. Y  recién cuando esto ocurre la teoría es exitosa.

 

   Sexo e identidad de género. 2

 

Podemos decir que a fines del siglo XX , principios del XXI, desde las ciencias sociales se incorporó como categoría de análisis el género dando paso a un nuevo paradigma, que se sostiene sobre dos andamiajes: uno histórico que se inició de la mano de los movimientos feministas y el otro, el ideológico sobre género.

 

Este nuevo paradigma comienza a visibilizar movimientos de mujeres que van en busca de igualar situaciones en los diferentes ámbitos de la sociedad con respecto al varón, surge con el feminismo en pos de lograr igualdad jurídica, libertades y derechos. Las primeras expresiones comienzan a manifestarse en 1789,  la revolución francesa realiza un paso cualitativamente notable otorgando “Derechos del hombre y del ciudadano” pero que solo incluían a los hombres, no al conjunto de los seres humanos, a partir de aquí las mujeres comenzaron por alinearse en conseguir el derecho al voto. Casi simultáneamente en 1792, la inglesa Mary Wollstonecraft,  en su obra “Vindicación de los Derechos de la Mujer”, observó la relación 

entre sistema político y las relaciones de poder entre sexos, dentro de la Corona Británica, este fue un proceso que en 1870 visibilizó el primer movimiento feminista en ese país.

 

En los Estados Unidos de Norteamérica, después de la independencia, se convocaron mujeres de diferentes movimientos humanitarios por la abolición de la esclavitud, en esa lucha fueron empoderándose de una fuerte conciencia de lo que significaba  la ausencia de derechos, fue muy rápida la relación que pudieron establecer entre la situación de esclavitud con la situación que ellas vivían en la sociedad.La Declaración de Séneca Falls, en 1848 fue el primer documento que realizó el movimiento feminista norteamericano. En 1890 de la mano de Susan Anthony, Lucy Stone y Elisabeth Stanton, se crea  la Asociación Nacional Americana por el Sufragio de la Mujer. 

 

En el período de entre guerras, a principios del siglo XX,  los movimientos sufragistas como los feministas toman cuerpo debido a que estos hechos provocaron que fueran las mujeres quienes por necesidad tomaran los puestos de trabajos que dejaron los hombres que partían al frente. Las banderas que enarbolaban estos movimientos rondaban como en sus orígenes acerca del derecho al voto, educación, capacitación profesional, evitar la subordinación al sexo masculino en todos los ámbitos, el doméstico, el laboral y el profesional.

 

Estos sucesos pueden ser clasificados como los protomovimientos realizados por las mujeres, que en sociedades sofocantes e injustas buscaron desde la protesta, la  marcha y la lucha hacer un frente común contra de la desigualdad existente con respecto al varón y la discriminación de los roles que ellas podían cumplir. Estas acciones fueron introduciendo cambios en las subjetividades de las mujeres de la época que desembocaron en los movimientos organizados de las feministas de mediados del siglo XX. 

 

Con estos antecedentes que subrayamos a vuelo de pájaro, pues excede en mucho a los fines de este artículo, nos permite señalar las condiciones que se generaron a partir de 1960, surgieron las diferentes líneas de feminismos tal y como hoy los conocemos. 

 

El libro “La mítica de la feminidad”, obra de la norteamericana Betty Friedan en 1963 señaló algo novedoso para la época y lo denominó el problema que no tiene nombre describiendo en las mujeres una sensación de vacío aludiendo a que ellas eran definidas por los roles que cumplían: hija, esposa de, madre, ama de casa, en ese momento y en ese contexto Friedan propuso la salida de la mujer al mundo laboral, crea la Organización Nacional de Mujeres y se enrola a las filas del Feminismo Liberal que observaba a la mujer no desde un lugar de opresión o sometimiento, sino desde un lugar que enfocaba las situaciones de desigualdad, sin evaluar las causas que la provocaban, en coincidencia con los primeros movimientos de mujeres del siglo XVIII y XIX.

 

En un proceso de marchas y contramarchas se abrieron una serie de cambios en los valores y en las formas de vida, esta circunstancia da paso al Movimiento Feminista Radical, el aporte es esencialmente su oposición a las Feministas liberales, también llamadas Liberales Reformistas y en la separación de los varones, para funcionar en forma autónoma, esta postura por primera vez introduce una decisión política dentro del feminismo, decisión con la que se construyó el Movimiento de Liberación de la Mujer, si bien todas coincidían en la autonomía de los varones, disentían en la naturaleza y el fin de la separación, produciéndose la primera escisión dentro del feminismo radical, la que dividió a las feministas en “políticas” y “feministas”. Todas ellas inicialmente formaron parte del feminismo radical por su posición antisistema y fue en esas diferencias que se comprende el feminismo de la época. 

 

 

Con el feminismo radical aparecen en escena las herramientas teóricas para el análisis de esas cuestiones complejas como el patriarcado, la sexualidad y el género, fueron desde los dispositivos del psicoanálisis, el marxismo, el anticolonialismo y la nueva izquierda,  donde empiezan los primero debates y discusiones. Kate Millet y Sulamit Firestone, como parte de un colectivo de activistas,  en los años ‘70 difundieron sus obras, allí acuñaron conceptos focalizados en la dominación patriarcal, desde ellas responden al slogan que lo personal es político, esta línea ideológica marcó la impronta que se desarrollo entre los años 1967 a 1975.

 

Esta nueva forma de feminismo se denomina radical político  porque se propone llegar al origen de la dominación y sus manifestaciones. Estas últimas quieren subvertir el orden que ocupaban las mujeres en ese momento histórico y van en busca de la lógica de las relaciones opresivas dentro de las sociedades de consumo. Estas mujeres armadas de coraje comenzaron a reflexionar sobre la dimensión política  de sus cuerpos y sus vidas y no por casualidad realizaron investigaciones de total actualidad como fue el estudio de mujeres y salud confeccionado en el Colectivo de Mujeres de Boston llamado Nuestros cuerpos, así como también trabajaron en la teorización del sexo como categoría social y política. También fueron vanguardia cuando analizaron las relaciones de poder entre hombres y mujeres desde el modelo racial, en este contexto la aparición de lo que dio en llamar la contracultura norteamericana que fue liderada por el Black Power,  marcó de manera decisiva la militancia feminista. Es en este ensamble,  dónde temas como sexo, género, discriminación racial, política, pobreza, sociedad de consumo y Estado entran en el análisis de la perspectiva de género. Este movimiento feminista norteamericano, hace eco y expande su ideología de género en Europa, allí se elaboró y analizó el concepto sobre la relación entre racismo y sexismo de la mano de la francesa Colette Guillaumin del movimiento feminista radical materialista, quien se dedicó a desnaturalizar la relación dialéctica de la dominación.

 

Este movimiento revolucionó la teoría política al analizar las relaciones de poder que estructuran la familia, la sexualidad y la dominación en ámbitos privados y sociales. Otros movimientos siguieron debatiendo los espacios de causas y consecuencias, como el Feminismo de la Diferencia que tuvo y tiene acciones muy interesantes en Estados Unidos, y en Europa, especialmente en Italia y Francia.

 

Con el advenimiento de este nuevo paradigma, la ideología de género emerge como una consecuencia de los avatares de los procesos sociohistóricos que involucran los movimientos feministas mundiales, la ideología de género como categoría de análisis de una realidad social, política y económica, que todavía tiene esfumados contornos y genera controversias al interior de algunos espacios de  las disciplinas científicas que se aferran a las ideas del iluminismo. Estos vieron en la diferencia con el orden establecido en el contexto de los siglos XVIII y XIX “lo enfermo, lo perverso, lo amoral, el fenómeno, lo patológico”,  haciendo resistencia a favor de la lógica binaria. Siguiendo el pensamiento foucaultiano en su obra  “Historia de la sexualidad”, explica el autor, cómo la medicina, la psicología y la psiquiatría de aquella época habían establecido un lazo indisoluble ente individuo, sexo y biología, estas disciplinas  impusieron una mirada biologicista de la sexualidad humana que saca de escena todos los significantes sociales que eluden su historia y obturan realizar el análisis político imprescindible. 

 

La introducción, a mediados del siglo pasado, de la categoría de análisis de género centra su estructura ideológica en cancelar las diferencias entre mujer y hombre pues están íntimamente condicionadas a lo cultural y lo social, aluden a una perpetua movilidad y a un ejercicio de amplia plasticidad. La sexualidad humana se caracteriza no solo en el plano somático o

corpóreo, además está atravesado por lo espiritual, lo psicológico y lo intelectual. Estas  cuestiones eran imposibles de pensar desde la academia, fue la visibilización de diferentes emergencias que se presentaron en la vida cotidiana lo que impulsó a las mujeres a cuestionarse, pedir, luchar por su lugar en el mundo y el de todos aquellos que por cuestiones raciales, de sexualidades no normativas, de religión, de persecución política, de violencias, lo que constituyó la perspectiva de género e implícitamente invitó a las diferentes disciplinas y a las ciencias a interpelarse. 

 

Ciertamente entendemos que el cuerpo y por ende el sexo en tanto biología, entidad material, definido dentro de un contexto social específico no tiene un correlato directo con la identidad de género, ya que al observar la dinámica humana como  interpretación constante, se otorga al sujeto la posibilidad de construcción de sí mismo, fueron el producto de esas luchas que hoy siguen siendo. 

 

Afirma Nietzsche (1968)3 que: hay conceptos que se han construido tan fuertemente que ni con un martillo se pueden romper, el filósofo explica de manera sencilla, cómo en sus orígenes los griegos tomando como ejemplo a Sócrates, conformaron su creencia sosteniendo que la razón era el principal recurso para conocer el mundo. Pero este maestro de la sospecha comienza a dar cuenta que su manera de conocer no solo se atenían a los sentidos o a la empírea de las leyes de la naturaleza, sino que los mismos giraban alrededor de ciertos conceptos abstractos que también le daban la posibilidad de conocer y explicar la realidad. 

 

Estos fundamentos que van más allá de la razón, es a lo que apela la perspectiva de género que nos invita a recorrer el camino científico del estudio, comprensión y el análisis de las relaciones de poder entre hombres y mujeres, siendo ésta la vía regia para dilucidar ese entramado que llamamos patriarcado. Examinar ese terreno en el que se cruzan el poder y la femineidad, dupla que nunca viene sola, es un combo que en el siglo XXI está compuesto por el patriarcado, el neoliberalismo y Estado, entramado histórico que dio a luz, como mencionamos más arriba, en el siglo XVIII gozando hoy de muy buena salud, a este siglo, no en vano se lo conoce como el Iluminismo o Racionalismo. 

 

Allí se desplegaron la revolución francesa, la primera  revolución industrial y tecnológica y todos apostaban que este inicio de la modernidad venía de la mano del progreso científico indefinido que resolvería los problemas prácticos de la vida cotidiana y que la razón resolvería los problemas éticos, existía un convencimiento que con esas instancias superadas la vida comenzaría a obtener un progreso económico y social que apuntaría al equilibrio universal, tal como lo señalara el ideario revolucionario: libertad, igualdad, fraternidad y progreso, es el momento de consolidación del sistema capitalista. Solo algunos de aquellos sueños se convirtieron en realidad, la mayoría de esos sueños fueron simplemente una expresión de deseo. 

 

Como consecuencia entre lo soñado y los hechos cotidianos se reconfigura una construcción de la realidad, donde el atropello y abusos se fueron instalando dentro de la vida cotidiana. En esta línea de pensamiento Ana María Fernández (2009)4 sostiene: 

 

¿Por qué, mientras la academia iba dando cada vez mejores más especializadas investigadoras en género, rara vez éstas se interesaban en indagar cómo las desigualdades de oportunidades de mujeres –generalmente pobres- podrían relacionarse con problemas de otras “minorías” o con cuestiones políticas sociales más abarcadoras? ¿Por qué avanzar en construir el oficio despolitiza? (…) Ahora me pregunto si, en un mundo donde el neoliberalismo había desfondado de sentido las luchas emancipatorias de todo tipo, hubiera sido posible mantener acciones colectivas de envergadura con respecto al género. En realidad cada generación se enfrenta a sus desafíos, aquellos que su momento histórico configura…

 

Hoy el neoliberalismo produce nuevas subjetividades, al decir de Laval y Dardot (2016), llevando en su misma entraña, más violencia, desigualdad y sometimiento a todo el espectro social global que no adscribe a su mandato, transformándose en algo mucho más poderoso que un sistema económico.

 

Podemos desde esta perspectiva decir que el género, es el saber que asignó significados a las diferencias corporales cuyo andamiaje se sostiene en el imaginario simbólico que cada cultura desarrolla. Lo que algunos denominaron sistema de sexo/género se basa en la diferencia sexual conformada y es también el conjunto de discursos, prácticas, ideas, que brindan atribuciones a las personas en función de su sexo. Como producto cultural, el género también involucra la naturaleza del ser, la existencia y la realidad, es decir, que siempre se encontró articulada con la experiencia de grupo o colectivo social del cual el sujeto forma parte. 

 

Esto permite comprender de manera más ajustada los aspectos concretos de la realidad en un tiempo y espacio determinado. Desde la línea de análisis que realizó Michel Foucault, diremos que la perspectiva de género es un dispositivo que contiene mecanismos y metodologías que tienen como finalidad analizar los andamiajes culturales y sociales propia de los seres humanos más allá del género asignado, respetando la diferencia sexual no significa, al decir de Ana Fernández, desigualar. El objetivo esencial de la perspectiva es la de desnaturalizar el carácter jerárquico atribuido a la relación de género desde el patriarcado y desde el neoliberalismo.

 

La mención de la cita de Nietzsche5, quien vivió en pleno auge del positivismo, nos dice que: …ni con un martillo se pueden romper, ese punto de inflexión nos abrió hacia una mirada compleja, con respecto a cómo esos conceptos que se han construido tan fuertemente puedan comenzar el proceso de desnaturalizar aquello que por siglos, si tomamos como referencia a Sócrates, se configuró como natural, cuando en realidad no lo es. 

 

El desafío está planteado,  él nos invitó e invita a ir con un martillo simbólico… y allí acudieron las víctimas de la indefensión, de las violencias, la discriminación, marginalización y el dolor,  también se sumaron desde las diferentes disciplinas que aportaron material científico e incentivaron a la reflexión, a echar luz y visibilizar a los grupos de poder,  que manipulan en consonancia con idearios positivistas, sistemas económicos salvajes que eran los cómplices necesarios que permitieron transformar en inhumanos: a los esclavos, los judíos, los homosexuales, los pobres históricos y nuevos, observando la valoración humana por su utilidad, por el mejoramiento de la raza y  la supervivencia de los más aptos. La segunda guerra mundial sofocó un poco estas acciones,  pero nunca murieron, y hoy casi un siglo y medio después, estos idearios patriarcales y neoliberales con nueva cosmética regresan con virulencia. En esta línea de pensamientos aportan Christian Laval y Pierre Dardot:

 

Para nosotros, el neoliberalismo es mucho más que un tipo de capitalismo. Es una forma de sociedad e, incluso, una forma de existencia. Lo que pone en juego es nuestra manera de vivir, las relaciones con los otros y la manera en que nos representamos a nosotros mismos. No sólo tenemos que vernos con una doctrina ideológica  y con una política económica, sino también con un verdadero proyecto de sociedad (en construcción) y una cierta fabricación del ser humano. “La economía es el método, el objetivo es cambiar el alma”, decía Margaret Thatcher. 

 

Así surgieron en grupos,  comunidades, con protestas, marchas y contramarchas el fenómeno de un proceso que  se llevó a cabo y gracias al cual se han obtenido algunos de los logros de igualación amparados en los derechos humanos, el matrimonio igualitario, los movimientos sociales como el de  NI UNA MENOS, los colectivos de diversidad sexual, también conocidos como la comunidad de LGTTTIByQ (lesbianas, gays, transexuales, travestis, transgénero, Intersex, bisexuales y queer), la lucha de los pueblos originarios todos con voces propias y en primera persona. Pero todavía el trabajo esclavo, el trabajo infantil, la visibilidad de la trata de personas, las altas tasas de feminicidios, la violencia del Estado sobre los más vulnerables con la aplicación de sistemas económicos salvajes, la falta de libertad de expresión en manifestaciones y luchas reivindicadoras,  por solo nombrar algunos de los temas que los convocan. Y siempre con un telón de fondo común: el dolor que los hermana, la invisibilidad de la que fueron y todavía son víctimas y la ausencia, en muchos casos, de la falta de empatía social y de políticas públicas que acompañen con más fuerza estas acciones, hace interesante comprender que significa ponerse las lentes de la perspectiva de género y los derechos humanos donde se involucran por igual mujeres y varones, en estado de desigualdad y por ende en alto grado de vulnerabilidad social. 

 

Nietzsche, nos recuerda que la verdad es perspectiva, no existen hechos, sino interpretaciones. En la medida que podamos entender, comprender, debatir y reflexionar teorías y prácticas, se posibilitará maximizar la calidad de vida con la clara intención de declinar todo tipo de violencias, opresiones y sometimientos. Desbiologizar sexo y género es un paso cualitativo que  hace a la capacidad humana de poder observar la vida en perspectiva. En consonancia con lo antedicho Peggy Cohen (2016)7 afirma en su informe que:

 

La antropóloga Gayle Rubin expresaba una visión similar cuando en 1975 escribía: “El género es una división de los sexos impuesta socialmente. Es un producto de las relaciones sociales de la sexualidad.” En su opinión, si no fuera por esa imposición social, Seguirá habiendo seres de sexo masculino y de sexo femenino, pero no existiría la “masculinidad” ni la “feminidad” o “lo masculino” y “lo femenino.” Además, Rubin defiende que si los papeles tradicionales de género se construyen socialmente, entonces también es posible deconstruirlos y, por tanto, podemos eliminar las “sexualidades obligatorias y los roles sexuales” y crear “una sociedad andrógina y sin género (pero no sin sexos), en la que la anatomía sexual sea irrelevante para lo que cada uno sea o haga y con quien haga el amor.”

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

Benjamin, Jessica. (1997) “Sujetos iguales, objetos de Amor. Ensayos sobre el reconocimiento y la diferencia sexual” Editorial Paidos. Buenos Aire.

 

Butler, Judith. (2006) “Deshacer el género” Editorial Paidos. Buenos Aires.

 

Fernández, Ana M. (2009) “Las lógicas sexuales: amor, política y violencias” Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires.

 

Foucault, Michel. (1986) “Historia de la sexualidad” Tomo I Voluntad de saber. Siglo veintiuno argentina editores.

 

Helien, Adrian y Piotto, Alba. (2012). “Cuerpxs equivocadxs. Hacia la comprensión de la diversidad sexual” Editorial Paidos. Buenos Aires.

 

Laval, Chistrian. (2013) “La nueva razón del mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal. Editorial Gedisa Laval, C. y Dardot, P. (2015) “COMÚN. Ensayo sobre la revolución del siglo XXI. Editorial Gedisa.

 

Miranda, Marisa. (2011) “Controlar lo incontrolable, una historia de la sexualidad en la Argentina”. Editorial Biblos Buenos Aires.

 

Nietzsche, F. (1968) “Cómo se filosofa a martillazos” Obras Completas E.D.A.F. Goya, 12. Madrid.

 

PÁGINAS WEB

CohenPeggy.(2016) http://www.thenewatlantis.com/docLib/20160831_TNA50SexualityandGenderESP.pdf

 

Mujeres en Red (20016)

http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2061

 

Fernández Sabater (2014)

http://www.eldiario.es/interferencias/neoliberalismo-ideologia-politica-economica-forma_6_312228808.html

 

Sabsay, L. (2009)

https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-742-2009-05-09.html

 

1 Sabsay, L. viernes 08/05/2009. Judith Butler para principiantes. Diario Página 12: Suplemento Soy.

2 La palabra sexo en este artículo alude a lo biológico, cuando se lo tome con otra acepción será debidamente aclarado.

3 Nietzche, F. (1968) “Cómo se filosofa a martillazos” Obras Completas. EDAF 12. Madrid.

4 Fernández, A.M. (2009) Las Lógicas sexuales: amor, política y violencias. Nueva Visión. Buenos Aires.

5 Ibidem 3

6 Fernández Savater, A. 10/10/2014 Laval y Dardot, el neoliberalismo es una forma, no solo una ideología o una política económica. Eldiario.es

7 Cohen,P (2016) The New Atlantis.

 

 

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